La Importancia de una Dieta Sana Para Bajar de Peso Rapidamente

Son infinidad los métodos que se publicitan para la pérdida de peso, todos ellos muy diferentes en lo referente a su planteamiento, expectativas y desarrollo. Y sin embargo, hay algo que todos tienen en común: remarcar la importancia de una dieta sana para bajar de peso.

La obesidad, al margen de trastornos hormonales que puedan causarla, no es sino la consecuencia de malos hábitos en la alimentación. Por lo tanto, cualquier método de pérdida de peso que quiera catalogarse como mínimamente serio, debe incidir en este punto, corrigiendo los desequilibrios que han llevado a la situación actual.

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Cuando se produce una situación de sobrepeso, puede deberse a una ingesta calórica excesiva, una actividad física insuficiente, o, como ocurre en la mayoría de los casos, una combinación de ambas cosas.

En el caso de la actividad física, el problema es muchas veces la falta de tiempo o de voluntad para llevarla a cabo, pero en lo referente a la alimentación, lo que suele existir es un componente de desconocimiento respecto a los efectos que los alimentos tienen sobre el organismo.

Por ello, quien quiera mejorar sus pautas alimenticias, lo primero que debe conocer es cuales son los macronutrientes y qué función realizan cada uno de ellos para entender el modo más adecuado de estructurar su dieta.

Las calorías que ingerimos llegan al cuerpo en forma de tres macronutrientes: proteínas, hidratos de carbono, y grasas. A grandes rasgos, a función principal de las proteínas es la de crear tejidos, la de los carbohidratos proporcionar energía de disposición inmediata y la de las grasas proveer de energías de reserva.

Todos y cada uno de ellos son necesarios, si bien el impacto que tienen en nuestra composición corporal es distinto, y en la medida que consumamos más alimentos o menos de cada uno de estos grupos, conseguiremos modificar nuestra apariencia física.

Cuando queremos bajar de peso, debemos establecer una estrategia en la que marcaremos dos líneas básicas de actuación: control del número de calorías que consumimos y reparto adecuado del porcentaje de macronutrientes que aportan dichas calorías.

Dicho de un modo más sencillo: debemos procurar que el número de calorías que ingerimos no supere al que gastamos, y además, que esas calorías estén repartidas de una forma equilibrada entre proteínas, carbohidratos y grasas.

Evidentemente, será muy complicado, por no decir imposible, que ningún método de pérdida de peso resulte eficaz si no se siguen unas pautas mínimamente correctas en ambos sentidos. Es imposible que un organismo evolucione hacia la pérdida de peso si le aportamos 1000 calorías diarias más de las que gasta para su normal funcionamiento, e igualmente resulta muy complicado que se obtengan resultados satisfactorios si el mayor porcentaje de estas proviene de alimentos grasos y azúcares refinados o alimentos procesados.

Una dieta sana es fundamental para que un sistema de pérdida de peso pueda actuar con eficacia, y ello pasa por limitar el consumo de calorías de forma que no superen nuestro gasto energético diario, y que el reparto de estas esté en una proporción correcta.

Esta proporción, según los expertos nutricionistas puede establecerse en un 45% de carbohidratos, un 35% de proteínas y un 20% de grasas por norma general. Una dieta con esta distribución y un aporte calórico moderado, es la base para que cualquier método pueda revelar su eficacia.

Conviene tener muy presente que el sobrepeso suele producirse por costumbres de alimentación incorrectas, y por tanto, es por ahí por donde debemos comenzar a abordar el problema. Si no corregimos estas conductas, éste permanecerá, con independencia del resto de factores que intervengan.